Instrumentos de cálculo
Desde antiguo la humanidad ha buscado formas para facilitar los cálculos aritméticos cotidianos. En un principio se emplearon pequeños guijarros en el suelo, es decir, cálculos (del latín calculus-i, piedra pequeña), más tarde aparecieron los ábacos y, en épocas más recientes, el cálculo logarítmico y las calculadores personales.
En coMpUSEO tenemos algunas muestras de ello:
Estos instrumentos de cálculo no solo son piezas de museo: cuentan historias. Nos muestran cómo las sociedades han resuelto problemas matemáticos, cómo las herramientas evolucionan con la tecnología y cómo cada avance ha permitido nuevos descubrimientos.
Un claro ejemplo de esta evolución se aprecia en los dispositivos de visualización de las calculadoras:
- Las calculadoras más antiguas, como la Canola 1614P, tienen tubos nixie, que son una variante de las lámparas de neón pero formadas por electrodos superpuestos con la forma de cada cifra. Este sistema tenía como principales inconvenientes su gran tamaño y la alta tensión necesaria para su funcionamiento (unos 180 V), que lo hacía poco adecuado para calculadoras de bolsillo.
- El siguiente paso fue la visualización mediante dígitos LED con lentes, empleada, en las calculadoras como la TI-1270 o la TI-57. Los LED emiten luz propia y, aunque son bastante eficientes, consumen suficiente energía como para agotar las pilas con rapidez. En la misma época aparecieron relojes de pulsera con esta tecnología y, para que no se agotara la pila, tenían un pulsador para encender el display durante unos segundos, así solo consumía energía cuando era necesario.
- Posteriormente se introdujeron los dígitos fluorescentes, empleados en muchas calculadoras de bolsillo y sobremesa, como la Olivetti Logos 442.
- Finalmente, la tecnología que terminó imponiéndose fue la de las pantallas de cristal líquido (LCD, liquid crystal display). Estas pantallas utilizan cristales que se vuelven opacos en función del campo eléctrico, sin consumir apenas energía, ya que se iluminan mediante un espejo que refleja la luz ambiente. Además, ofrecen mayor resolución y permiten visualizaciones avanzadas, llegando a ser totalmente gráficas como en el caso de la calculadora HP 48G.